Invierte en un plan de pensiones. Ahorra para tu jubilación. Este es el mensaje con el que nos bombardean los bancos y demás entidades financieras al terminar el año. De hecho, aportar a un plan de pensiones tiene importantes ventajas fiscales como analizamos en Hacienda puede pagar casi la mitad de tu plan de pensiones.

Pero los planes de pensiones tienen sus secretos y no todos son bonitos. Esto es lo que no cuenta la letra grande, pero que sí puedes encontrar en la letra pequeña de tu plan y que debes saber antes de contratarlo.

Los 6 puntos clave del plan de pensiones son:

Tu dinero no está garantizado

Muchos piensan en plan de pensiones como una hucha en la que ir depositando los ahorros para que crezcan y poder recuperarlos más adelante. Pero no es un producto garantizado y puede perder dinero.

En realidad, funciona de una forma muy parecida a un fondo de inversión. Invierte tus ahorros en diferentes activos tratando de conseguir una rentabilidad. Una veces lo hará, pero otras no. Puede que, llegado el momento del rescate, tus derechos consolidados sean menores que el total de lo que has invertido durante años y te quedes sin el retiro que habías soñado.

Puedes cambiar de plan cuando quieras

No tienes que mantener el mismo plan de pensiones toda la vida. Existen diferentes tipos de planes para atender las necesidades en cada momento de la vida y los distintos perfiles de inversión.

Durante los primeros años, cuando la jubilación está todavía lejana, puede escogerse un plan con mayor rentabilidad y riesgo. Al acercarse el momento de la jubilación, lo lógico es ir reduciendo el riesgo y, por lo tanto, cambiar a un plan más conservador.

La ley te permite cambiar de plan de pensiones tantas veces como quieras sin coste alguno. Puedes mover el dinero de un plan a otro dentro de la misma entidad e incluso llevarlo a otra si te convencen más sus planes. Tu banco no puede bloquear la operación ni cobrarte por el cambio.

Cuidado con los regalos que te ofrecen

Es habitual que por abrir un plan de pensiones o por traspasar tu dinero a otra entidad te regalen vajillas, televisores e incluso dinero en metálico (un porcentaje del dinero que inviertas). Ten cuidado porque todos estos regalos tienen trampa.

Los planes que ofrecen el premio no suelen ser los que ofrecen comisiones más bajas ni los que mayor rentabilidad tienen. En muchos casos suelen ser productos nuevos, sin historial para saber si funcionan o no.

Además, la mayoría de las veces, los regalos incluyen un compromiso de permanencia. De esta forma, si quieres cambiar de plan antes de ese plazo tendrás una penalización económica.

Comisiones ocultas que disminuyen la rentabilidad

En tu plan de pensiones deben aparecer claramente reflejadas las comisiones que cobra. Por ley están limitadas a un máximo del 1,50% por gestión y 0,25% por depósito.

Pero además de estas comisiones existen muchos costes y otras comisiones ocultas para el inversor, como por ejemplo, los costes de corretaje, de custodia, de cambio de divisas, la comisión de gestión de otros fondos en los que interviene el fondo de pensiones, los costes de auditorias… Se estima que el coste medio real de los planes de pensiones en España ha sido del 3,47% en los últimos quince años.

La poca liquidez de los planes de pensiones

Las ventajas fiscales de los planes de pensiones conllevan un inconveniente: una menor liquidez. Eso significa que no podrás recuperar tu dinero cuando quieras. Los supuestos para rescatar tu plan están definidos en la ley.

¿Cuándo puedes rescatar el plan de pensiones?

En la jubilación

Cuando te jubiles, podrás acudir a tu entidad y solicitar que te reintegren el dinero en la forma que quieras: renta vitalicia o capital. Recuerda que no tienes por qué rescatar el plan nada más dejar de trabajar y que puedes esperar tanto tiempo como quieras.

Por incapacidad laboral total o permanente

Debe estar determinada por la Seguridad Social. En otro caso, el banco denegará tu solicitud.

Por enfermedad grave

También tendrás que acreditar, con un certificado médico de la Seguridad Social, la dolencia que te incapacita para desarrollar tu trabajo durante un período mínimo de tres meses y que requiera intervención clínica de cirugía mayor o cualquier otra lesión o sus secuelas permanentes que limiten tu capacidad para trabajar.

Fallecimiento

Cuando el partícipe del plan fallece, las personas que haya designado como beneficiarios o, en su defecto, sus herederos legales, cobrarán el saldo acumulado. Deberán declararlo como rendimiento de trabajo y no tributará en el Impuesto de Sucesiones.

Paro de larga duración

Si llevas en situación legal de desempleo (estás dado de alta en el Servicio Público de Empleo Estatal) más de doce meses y no cobras ninguna prestación contributiva, podrás recuperar tu dinero.

Para evitar el desahucio

Si acreditas que no dispones de otros bienes o rentas para pagar la deuda que motiva la ejecución, podrás rescatar el plan para evitar que te echen de tu casa. Pero el dinero acumulado en el plan deberá ser suficiente para pagar la deuda.

Pasados 10 años desde la primera aportación

Desde la reforma fiscal que entró en vigor en 2015 se pueden recuperar los derechos consolidados del plan al cabo de 10 años, aunque sólo la parte correspondiente a lo aportado ese ejercicio. Por ejemplo, en 2025 podrás rescatar el dinero que invertiste en 2015 y en 2026 el de 2016. Este período de 10 años desde la aportación no funciona para las cantidades aportadas antes de 2015.

Fuera de esos supuestos, el dinero deberá permanecer en el plan de pensiones y no podrás disponer de él aunque lo necesites.

Además, es conveniente que antes de rescatar el plan pienses si lo vas a recuperar en forma de renta o capital y hagas los cálculos para que el impacto fiscal sea menor.

En el momento del rescate tendrás que pagar impuestos

La ventaja fiscal de las aportaciones a planes de pensiones es que pospones el impuesto al momento del rescate. No pagas impuestos en el momento en que realizas la aportación y tributas después por lo que has ahorrado más el beneficio.

Los planes de pensiones tributan como renta del trabajo y no del ahorro como la mayoría de los productos financieros. Cuando rescates tu plan, el dinero que cobres cada mes o cada año se suma al resto de los ingresos como la pensión pública y después se le aplica los tipos de gravamen general con un máximo del 45%.

Un error muy común es recuperar todo el dinero del plan de una vez. “Rescate en forma de capital”. Si lo haces así, todo ese dinero se sumará a tus ingresos y terminarás tributando en la parte más alta de la escala, con lo que pagarás más impuestos de los que te ahorraste en su momento.

La clave está en que el rescate del plan de pensiones se haga cuando ya se esté cobrando la pensión pública. De este modo, el tipo marginal que se aplique a la prestación será más baja que la del salario en activo. Si lo rescatas poco a poco, en forma de renta mensual o con otra periodicidad, es posible que puedas pagar un gravamen muy inferior a tu tipo marginal actual.

Otra ventaja es que mientras pospones el impuesto, puedes invertir el dinero y obtener cierta rentabilidad sobre el impuesto que has conseguido posponer.

     De esta manera la ventaja es doble:

         1.  Pospones el impuesto hasta un momento donde tendrás un IRPF más bajo

        2.  Mientras tanto el impuesto pospuesto te va generando una rentabilidad

Y tú, ¿has tenido en cuenta estos puntos clave del plan de pensiones al contratarlo?

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